a ciudad de Corrientes se encuentra en una carrera contra el reloj y contra el clima. La fisonomía de una ciudad ribereña exige, por definición, una mirada constante hacia el comportamiento de sus caudales y cuencas. Frente a los pronósticos que alertan sobre la inminente consolidación del fenómeno climático de “El Niño”, desde el Palacio municipal decidieron acelerar los tiempos de la infraestructura subterránea y a cielo abierto, aquellas obras que muchas veces no se ven, pero que definen la calidad de vida —y la seguridad— de miles de vecinos.

En diálogo con diario época, el intendente, Claudio Polich, analizó los ejes de su gestión que hoy se enfoca entre la necesidad de transformar el espacio público y la urgencia de blindar a la capital ante contingencias hídricas, todo en un contexto económico que obliga a la prudencia fiscal.

Escudo hídrico contra “El Niño”

Una de las principales preocupaciones de la agenda pública actual pasa por el escurrimiento de las aguas. Las proyecciones meteorológicas no dan tregua y las cuencas urbanas reciben una intervención agresiva. En este sentido, una de las obras estratégicas se concentra en la periferia de la ciudad, específicamente en el arroyo Pirayuí.

“Para combatir esta problemática se están realizando obras muy importantes. Ahora estamos con una intervención fundamental que tiene que ver con ampliar la solera y el caudal de escurrimiento de todo el arroyo Pirayuí”, explicó el Jefe comunal.

Los trabajos, que actualmente se concentran en la zona del puente sobre la avenida Maipú, buscan duplicar la capacidad de transporte del canal. Esta ampliación es considerada una “obra madre” para la zona sur de la capital, ya que garantizará que el excedente pluvial de numerosos barrios linderos encuentre una vía de escape rápida y eficiente.

Sin embargo, la magnitud del proyecto hace necesaria una articulación política y técnica con el Poder Ejecutivo Provincial para facilitar los fondos necesarios para semejante obra. “Para nosotros, esa sería una obra prácticamente imposible por los costos que demandan, pero por suerte estamos trabajando juntos con el Gobierno provincial y eso nos facilita muchísimo”, reconoció Polich, destacando que la preocupación por el impacto del fenómeno climático es un denominador común que une a los diferentes intendentes de las comunas correntinas y al propio Gobernador.

ALGUNOS TRABAJOS SE REALIZAN DE MANERA CONJUNTA ENTRE PROVINCIA Y MUNICIPIO.

Intervenciones en los barrios Ponce y San Ignacio

En paralelo a la megaobra del Pirayuí, el Municipio avanza con recursos y cuadrillas propias en sintonía con las demandas periféricas. Los barrios Ponce y San Ignacio se encuentran en la fase final de sus respectivos proyectos de canalización.

Se trata de obras de sintonía fina que requieren terminaciones precisas para conectar la red de zanjeo barrial con los colectores principales. Para sostener este esquema, la Secretaría de Infraestructura dispone actualmente de dos equipos operativos que trabajan de manera permanente y con equipamiento pesado de forma exclusiva en el mantenimiento, desobstrucción y perfilado de los canales a cielo abierto en los distintos puntos cardinales de la ciudad.

El verdadero desafío de las ciudades con las características geográficas de Corrientes no radica únicamente en la cantidad de agua que cae del cielo, sino en el comportamiento de su receptor natural: el río Paraná.

“El inconveniente se puede presentar siempre si es que el río está alto, porque el escurrimiento del agua se puede retrasar. Como se imaginarán, el río alto y una lluvia lo que puede hacer es demorar el descubrimiento del agua”, detalló el Intendente. De allí radica la insistencia en mantener los canales libres de basura y sedimentos: a mayor limpieza, mayor velocidad de escurrimiento en la ventana de tiempo previa a la saturación del sistema.

El puerto y la costanera

Más allá de la emergencia climática, la gestión municipal no descuida la agenda del desarrollo urbano y el turismo, dos motores vitales para la economía de la capital. En el corto plazo, se prevé el inicio de obras que modificarán sustancialmente la circulación y el paisaje de las zonas más transitadas por vecinos y visitantes.

La emblemática costanera correntina será objeto de remodelaciones en sus parterres, buscando modernizar el mobiliario urbano y preservar el patrimonio arbóreo de la traza costera. No obstante, el punto de mayor impacto logístico estará en la zona del puerto local.

El puerto, que hoy funciona como un nodo neurálgico donde confluyen el transporte público, la actividad comercial y el flujo turístico, recibirá una intervención integral destinada a ordenar el tránsito vehicular. El objetivo es resolver los habituales cuellos de botella que se generan en las horas pico.

“Cuidar el mango”

Ejecutar obras de infraestructura y mantener los servicios públicos esenciales en el actual contexto macroeconómico del país exige una ingeniería financiera milimétrica. Desde la conducción municipal no ocultan que la realidad financiera obliga a un estricto control de los egresos.

La consigna interna que se maneja en el Municipio es clara: “Andamos ‘ajustaditos’, pero bien; hay que cuidar el mango”. La estrategia financiera comunal se resume en tres pilares: garantizar los servicios básicos, optimización de recursos propios y presencia territorial.

“Hay que utilizar el ingenio y tratar de ahorrar en todo lo que se puede, y fundamentalmente optimizar tanto los recursos económicos como los recursos humanos que tenemos, que son muy buenos en la Municipalidad”, concluyó Claudio Polich, remarcando que el despliegue diario de operarios en la vía pública busca transmitir un mensaje de cercanía.

Fuente: Diario Época

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